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4 de septiembre de 2015

Un día en... París



Hotel Costes K.
El español Ricardo Bofill diseñó este hotel de estilo posmodernista, situado a 100 mts. del Trocadero y de la torre Eiffel, contemporáneo y armonioso en una sutil mezcla de piezas de diseño y auténticas obras de arte.
8:30
Hace frío en esta mañana de Febrero, frente al hotel está el bistró Le Magdebourg, un espectacular croissant con mantequilla, junto a un café con leche hirviendo nos entonan para el apasionante “vía crucis” parisino.
9:00
Un paseo, y le damos los buenos días a la torre Eiffiel, recreamos nuestra mirada con una sosegada visión del símbolo de la capital e impregnamos nuestra retina con la esencia que nos acompañará el resto del día, 200 metros hasta el Palacio de Tokio.
En su ala izquierda esta el Museo de Arte Moderno de la ciudad, construido para la Exposición Universal de 1937 a orillas del Sena. Los principales artistas europeos del siglo XX, están representados por su obra, desde el Fauvismo y el Cubismo hasta el Nuevo Realismo, Matisse, Dufy, Picasso, Braque, Bonnard, Modigliani, Fautrier, Delaunay, Léger...


10:30
Es pronto para un Domingo de Invierno, París todavía parece dormida y el metro circula bajo mínimos, lo cogemos en Léna, un trasbordo en D. F. Roosevelt y en siete estaciones nos arroja a la gran explanada del Gran Arco de La Defensa, monumental cubo de mármol de Carrara y granito cubierto de placas de vidrio.
Unos ascensores panorámicos permiten visitar la última planta y el mirador instalado en el exterior, la vista se pierde con una espectacular perspectiva de los Campos Elíseos.
12:00
Es hora de oler el Sena y mirarse en sus aguas. Uno de los puentes más viejos y entrañables de París es el Pont Neuf, puente íntimo y acogedor, con unos ojos laterales por cuya ribera transitable, París entero se pasea... y se detiene, 100 m2. de cobijo en sombra, testigos de apasionadas escenas de Amor.


13:00
Frente al puente, en el nº 1 de la calle del mismo nombre, está el restaurante Kong, obra del diseñador francés Philippe Stark, dicen que el más “Cool” de la ciudad. Cool o no, la terraza acristalada del Comedor en la última planta del edificio Kenzo, es una fantasía hecha realidad, con vistas al Sena, a la impresionante marquesina de acero negro de la sede de Louis Vuitton y a un mundo cinematográfico de tejados y buhardillas. Además se come bien, por un precio “razonable”.


16:00
Es hora de callejear un poco.
En este caso, no son las calles las que nos atraen sino una plaza, la “Des Vosges” la más antigua de la ciudad, cuadrada de 140 m. de lado, con arcadas perimetrales y un sobrio y elegante jardín en su corazón, construida sobre el desaparecido Hotel de los Torneos.
El recuerdo de Víctor Hugo o Richelieu quedan latentes como dos de sus más ilustres vecinos. A la altura del nº 1, salida porticada hacia la Rue de Birague, está el café “La place Royale” en cuya proximidad algunas tardes una joven soprano deleita a la concurrencia con un atractivo repertorio de arias operísticas. 
17:30
Mil metros de embriagador paseo hasta el Centro Pompidou, espectacular edificio obra de los arquitectos Enzo Piano y Richards Rogers. De estructura industrialista y funcional, conductos y escaleras, visibles desde el exterior.
Polémico en su momento, hoy es reconocido y admirado como uno de los primeros edificios de la arquitectura High-Tech, en el interior ya nos lo podemos imaginar... sin comentarios, aconsejable al cien por cien.
20:00
Alcanzar el Barrio Latino es tarea fácil, recordar los relatos de Cortazar, Vargas Llosa o Hemingway, es andar de café en café, de plaza en plaza hasta los jardines de Luxemburgo y mas tarde al anochecer prolongar el paseo hasta el boulevard Saint-Germain y entrar en el Café de Flore, acariciar los cantos erosionados de las mesas, desgastados por horas de descanso o ardientes tertulias de apasionados antepasados.
Después, cruzar el boulevard y cenar en la Brasserie Lipp, buscar tu imagen reflejada en los enormes y envejecidos espejos, codo con codo con tu vecino de mesa, dando buena cuenta ambos del codillo con col agria que hiciese las delicias de la “niña mala” de Don Mario.
23:00
Hace frío y es tarde, pero con un taxi a mano todo es posible, y París, bien vale un esfuerzo. Cruzamos la ciudad y volvemos al distrito de Marais, el Bar de moda es el del Hotel Murano Urban, impresionante ambiente, música trepidante y contagiosa, cócteles sorprendentes como la ceremoniosa degustación triple de vodkas, más tarde piano de cola y sonetos.
02:00...  (del día siguiente) Caemos como benditos sobre el nórdico de plumón de oca, intentando asimilar tan maratoniana jornada.
Buenas noches y hasta dentro de un rato.


1 de octubre de 2014

Este jueves, relato: Idiomas.


     Los besos no hablan inglés, ni francés, ni suajili. No hay idiomas para las caricias, las miradas, los gestos, y el Amor se expresa de tal forma que no necesita traductor; pero, si existe un espacio físico donde este se conjuga en todas sus formas escritas posibles es en “Le Mur des Je t’aime”.




     Pocas veces se puede repetir en tan poco espacio y en 311 idiomas un sentimiento tan universal como la expresión: "Te Quiero" 612 baldosas de lava esmaltada, forman en 40 m2. lo que se conoce por "El Muro de los Te Quiero" situado en la Place Jehan Rictus de Montmartre, París.
     Un nexo de unión y reconciliación que refleja la imagen del Amor y la Paz, como estrellas en un firmamento azul.




教室フアン·カルロスのその他の言語 


27 de noviembre de 2013

Este jueves, relato. "Cementerios"


París, bien vale una misa… aunque sea de difuntos.

Miles de pájaros anidan sus árboles y el aire se llena de una música que aturde. A primera vista, o más bien a primer oído, los cantos se mezclan, fundiéndose en una cortina musical de difícil ubicación.
Es cuestión de Fe… y de concentración. El paseo por una de sus grandes avenidas es lento y trascendente. Gris y húmedo, porque en París casi siempre llueve; y esa llovizna tan parisina templa la emoción. Lo justo para escuchar el trino de un ruiseñor o a la golondrina, que de lejos cuchichea: “je vois la vie en rose. Il me dit des mots d'amour”

A las avenidas le siguen estrechos y sinuosos caminos. Las tórtolas resabiadas permanecen en las alturas lejos de los ejércitos de orondos gatos que desean amarlas hasta la muerte. Entre sauces y limas, un cansino y psicodélico eco repite: This is the end beautiful friend. This is the end, my only friend, the end”

El entorno es frondoso, natural, y un moho regado de rocío vespertino se pega en la punta de los zapatos al paso entre ángeles de carrara y águilas de travertino. Es entonces cuando un coro de búhos ulula con esencia andaluza: L'amour est un oiseau rebelle que nul ne peut apprivoiser, et c'est bien en vain qu'on l'appelle, s'il lui convient de refuser!

Ya ha anochecido. Inicio el regreso por la Rue des Rondeaux y siento en mi espalda la presencia de las almas inquietas de La Môme, el inefable Jim, y el errante Bizet… entre otras muchas.

Nunca olvidaré este lluvioso día, bebiendo la vida de los muertos que ponen música a los pájaros de Père-Lachaise.


7 de septiembre de 2013

Los domingos, vamos de Museos... CENTQUATRE_PÁRIS (11)



Para algunos padres, los museos mueren el día que nacen sus hijos. Al menos, hasta que sean adolescentes no volverán con la tranquilidad deseada. Esto no ocurre con el Museo CentQuatre_104 de París, Centro de Arte Contemporáneo donde se compatibilizan cultura e infancia. Los niños comparten exposiciones, música, atracciones, juegos y charlas.

La oferta del Museo es amplia: la librería, con sus espacios para cuentos, lectura introductoria, talleres de dibujo, sesiones para conocer a los autores y firmas de libros. Una tienda solidaria Emmaus y la cafetería emergen a imagen y semejanza de un Babel, en esta catedral de celebraciones y exposiciones que programa cultura para el día y la noche.

Un lugar lleno de Vida, Ideas y entusiasmo. Donde todos viven y se expresan a través del baile, la dicción, la pintura o el teatro en absoluto respeto por los demás. 

                              

18 de agosto de 2013

Los domingos... vamos de museos. Picasso - París (8)


Sin nada de dinero y comida, Picasso llegó a París en los albores del siglo XX, donde se recluyó en una buhardilla para traer al mundo los lienzos que comprenden sus periodos azul y rosa. Sin duda, por aquel entonces nunca imaginó que la Ciudad que tanto admiraba expondría algún día su obra en uno de los palacios más coquetos de la ciudad, el Hôtel Salé, bajo el nombre de Museé Picasso, sin duda es uno de los museos más bonitos de París.

Un desayuno en su jardín posterior completa todos los estímulos inimaginables después de la detallada visualización de la Obra del Genio malagueño.

                        


23 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD


Camille soñaba con ver algunas de las maravillas de la Tierra.
Esas, que no siendo las oficiales que ha consagrado la Historia, forman parte del activo monumental de su mundo de Ilusión.
Edificios, Torres, Puentes, construcciones singulares que le habían impresionado desde joven ilustrando las revistas de arquitectura global.
Ahora, adulta, con inquietudes de viajera ávida de grandes emociones, se disponía a realizar parte de ese sueño.
Al caer la noche, Camille se enfrentó a un frío que le cortaba el rostro.

En la navidades parisinas las temperaturas se revelan y se esconden bajo tierra. Los huesos te piden auxilio y los cubres con lanas y algodones.
Todo merece la pena ante el espectáculo inenarrable que supone descubrir desde el Trocadero la majestuosa Torre Eiffel.

Camille, quedó paralizada, hipnotizada por unas dimensiones que nunca pudo imaginar. La Torre encendida de colores, estaba de fiesta. Alegre y juguetona, le saludó con un guiño luminoso que encendió su alma, y le recordó un gigante abeto que lleno de buenos deseos se ponía a sus pies.


Todo el AMOR del Mundo en este año que empieza para mis amigos blogueros, que tanto cariño me demuestran con su compañía y complicidad.


20 de junio de 2011

París, en la distancia.


Un París, que en esta ocasión, sólo lo es en la distancia.

El cielo gris, cubierto de nubes anónimas sobre una panorámica con imágenes familiares. Las torres a lo lejos, como pinchos vueltos hacia el cielo, ausentes y mudos. El Sagrado Corazón, grandioso incluso a muchos días vista. Los museos, escondidos escondiendo sus obras de arte y las calles y avenidas, cercanamente lejos, con los escaparates blindados de luz borrosa.
Y sus gentes... no veía a ninguna gente, al menos ninguna que quisiera ver con detenimiento, con curiosidad, con el olor cómplice de los desconocidos, que se cruzan un segundo en su vida, en una ciudad que no es la suya.

Kilómetros y kilómetros de circunvalación y el peso ingrávido, entre pecho y espalda me privaba de la perspectiva que otras veces dibujó alegrías e ilusiones. Captó sabores e idealizó ese permanente techo gris perla, con un hueco por el que siempre se cuela el Sol.
El Sena, en tramos sin identidad. Aguas industriales, que podrían pasar por las conducidas entre Hamburgo o Liverpool.


Barrios anodinos y extraños, gente anodina y extraña. Y las horas pasan y el día pasa. Encerrado en mi objetivo tampoco veo la luz, hoy no hay luz que ver. Los zapatos se llenan de polvo y el pelo se salpica de yeso y escayola... Los gozos quedan para otro día, las sombras son para hoy.

Amanecí cálido, abrazado a un alma a miles de kilómetros de distancia y dormiré de regreso junto a ella. Definitivamente hoy este París, no es mi París.

11 de diciembre de 2008

...París

Un pajarito, me ha contado que París en estas fechas está exultante, sus Calles y Avenidas presumen de Navidad con árboles teñidos de blanco algodón y luces del color de las rosas rojas.

...Me ha contado, que estos días, Paris huele a fría escarcha, a hierba húmeda y a dulces templados.

...Me ha contado, que en la madrugada, París se viste de paños románticos y lanas seductoras y también que la “Ciudad de la Luz” luce como nunca.

...Me ha contado, ese pajarito, que en Paris, cubierto de copos de nieve, empieza el sueño que dura trescientos sesenta y cinco días.

...Me ha contado, que desde la terraza acristalada del Restaurante Kong, la vista del Sena atravesando el Pont Neuf sigue siendo hermosa y subyugante.


...Me ha contado, que en las arcadas de las tiendas de la Galería Vivienne, brillan sus suntuosas cúpulas exhibiendo magnificas esculturas y reflejando su luz en los decorados pisos de mosaico.

Este, es el pajarito que me ha puesto los dientes largos, trasladándome con su pasión relatora a la Ciudad de la Navidad más iluminada del Mundo.


Por cierto, esta noche el Palau de Música, también se ha vestido de Navidad y la soprano Cristina Gallardo-Domas nos ha regalado un recital de Arias de Puccini en dos partes diferenciadas con nueve canciones escritas por el Maestro y una segunda con Arias de Le Villi, Edgar, Manon, Tosca y Turandot, con bises que han terminado con el entrañable “O mío babbino caro”.
Un concierto lleno de sutileza, muy identificada con la música de Puccini al que considera como un compositor fetiche en su carrera.

2 de febrero de 2008

París, bien vale una misa.



Paseaba por el “Pont de L’alma", -pasear, por los puentes que son abrazados a su paso por el Sena, es entender a nivel del agua la historia y percibir los diferentes paisajes que han configurado esta maravillosa Ciudad- y reparé con sorpresa en la total inexistencia de los recuerdos con los que habitualmente los paseantes homenajeaban a “Lady Di” y que cubrían el contorno de la réplica de la antorcha de la Libertad que existe al principio del puente, el Ayuntamiento ha decidido cortar de raíz estas manifestaciones de cariño que le dedicaban a la Princesa de Gales, ahora la base del monumento está llena de incontables y sucios restos de cinta adhesiva ¿penoso no?.
Se oyen sirenas, en París siempre se oyen sirenas.

El “Pont Neuf”, que paradójicamente es el más antiguo de París, es sólido, contundente, a la vez que íntimo y sensual, quizás uno de los de “ojos” laterales de ribera transitable más largos y profundos, París entero pasea por ellos, 100 m2. de sombra que habrán presenciado 100 millones de apasionados besos y otras tantas declaraciones de Amor.
...otra vez, mas sirenas, “La Ciudad de las Luces” tampoco descansa.

38 segundos, tarda el ascensor más rápido de Europa en elevarte al cielo de Paris, desde el piso 56 de la Torre Montparnasse la panorámica de la ciudad es un espectáculo inenarrable, en un duelo particular con la Torre Eiffel a la que se enfrenta con descaro, y compartiendo ambas esa singular y magnifica vista de la ciudad. Por la noche desde las grandes cristaleras del Restaurante, se adivina el sinuoso Sena dibujado por las luces de luciérnagas que son los Bateaux-Mouches en su lúdico recorrido fluvial.

Reinventar la historia en el Barrio Latino es tarea fácil, recordar los relatos de Cortazar, Vargas Llosa o Hemingway, es andar de café en café, de plaza en plaza hasta los jardines de Luxemburgo y mas tarde al anochecer prolongar el paseo hasta el boulevard Saint-Germain y entrar en el Café de Flore, acariciar los cantos erosionados de las mesas, desgastados por horas de descanso o ardientes tertulias de apasionados antepasados, después, cruzar el boulevard y cenar en la Brasserie Lipp, buscar tú imagen reflejada en los enormes y envejecidos espejos, codo con codo con tú vecino de mesa, dando buena cuenta ambos del codillo con col agria que hiciese las delicias de la “niña mala” de Don Mario. De nuevo las sirenas me sacan del ensimismamiento de tanto recuerdo revivido.